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Camiño Inglés

Cuando la ciudad de A Coruña aún no existía, el puerto del Burgo de Faro recibía la mayor parte de los peregrinos que procedían del Norte de Europa y de las Islas Británicas.

  En la actual parroquia de O Temple, situada al fondo de la ría de O Burgo y perteneciente al ayuntamiento de Cambre, los caballeros templarios fundaron su sede posiblemente con la colaboración de Fernán Pérez de Traba, de la antigua y poderosa linaje de los Condes de Traba. La Orden del Temple poseía una función casi exclusivamente hospitalaria, lo que hace que se asienten en poblaciones íntimamente unidas a los caminos de peregrinación en toda la península y en Tierra Santa. Desde el Castillo-Fortaleza de O Temple no sólo vigilarían el Camino, sino que atenderían y alojarían a los peregrinos.

En O Temple, el puente del siglo XIV y la pequeña iglesia románica, son los últimos vestigios de la que fuera poderosa fortaleza templaria. La iglesia de Santa María ofrece un trazado nítidamente distinto al original que poseía planta basilical de tres naves. Actualmente conserva una sola nave y un ábside semicircular cubierto con bóveda de cañón peraltada. El acceso al presbiterio se produce a través de un arco de medio punto sobre columnas pareadas y exentas. Un hermoso dintel semicircular, en la entrada occidental, describe un puente de cinco arcos de medio punto que tal vez sea una alusión al puente de O Burgo, o bien se trate de las columnas del Templo de Salomón del cual los Caballeros reciben su nombre.

El Camino cruza en este punto el puente de O Burgo y se introduce en el ayuntamiento de Culleredo a través de las parroquias de O Burgo y Almeiras para retornar al ayuntamiento de Cambre en el que se introduce por la parroquia de Sigrás. El acceso a Sigrás se produce por un hermoso puente medieval que salva el cauce del río de o Gaiteiro en el lugar de A Xira, llamado ponte de Alvedro o de A Xira.

El puente de Alvedro aparece repetidamente nombrado en el Catastro del Marqués de la Ensenada. D. José Cornide en su obra “Descripción circunstanciada de la Costa de Galicia”, habla del camino transversal a Santiago y Pontevedra en el que sitúa el Puente nuevo de Sigrás (siglo XVII, N-550). Esta referencia nos lleva a la consideración de que el puente de Alvedro es el puente original y único puente existente hasta esas fechas. Efectivamente, la existencia del topónimo “puente nuevo” implica la existencia de un puente viejo en su emplazamiento o en un lugar próximo, e incluso ese puente puede ser el relevo de un puente romano, como asegura o pretende demostrar el señor Cardeso Liñares: si su tesis se demuestra, se encontraría la confirmación plena este caso. También el Padre Sarmiento alude a un antiguo puente en este lugar que seguramente es la que nos ocupa.

El puente de Alvedro muestra una fábrica que fue retocada en numerosas ocasiones, como corresponde a un vado muy empleado. Posee dos hiladas de dovelas desiguales y ripios intermedios que únicamente cumplen la función de tapar el hueco que quedaría entre los dos arcos. Aún se pueden contemplar los restos de la calzada medieval, con grandes piedras desiguales en los que se aprecian las roderas de los carros que durante siglos la transitaron.

Desde el puente de Alvedro el Camino asciende hasta el cruce en el rueiro de A Xira, lugar en el que es cruzado por el camino Ponte do Porco-Muros (antiguo camino que vai a Bergantiños). En este lugar, según contrastadas informaciones, el Camino sufrió algunas modificaciones que lo alejaron ligeramente de su trayecto original.

Luego de este cruce, el Camino sigue asfaltado y asciende lindando a la izquierda por un muro de mampostería y por la derecha por un muro natural hasta el sitio de As Penedas, para continuar hasta la Encrucillada, ya en el rueiro de Sigrás de Abajo. En este gran cruce confluyen siete caminos y, antes de perder el protagonismo, cerca de las Viñas de Dondel, aún se puede observar el que fuera cuartel de la Guardia Civil en el siglo XIX: hermosa edificación hoy desigualmente restaurada con un patio interior con departamentos para los caballos al que se accede entre dos cuerpos de vivienda por un portalón enmarcado por buena piedra de granito y dintel liso.

Continuando dirección sur, ascendiendo siempre, el Camino sigue a través de un tramo no asfaltado hasta llegar a otro cruce en el que está el primitivo cruceiro de Sigrás (la leyenda cuenta que al pié de este cruceiro se enterraban los niños que morían sin bautizar) y empalma con la carretera asfaltada que viene del rueiro de O Souto. En este punto se debe señalar que los cruceiros y los petos de ánimas, así como las pequeñas capillas se encuentran generalmente en el cruce de caminos en los “altos y en laos cambios de rasante” (como es el caso de este crucero y del peto de ánimas que hay un poco más adelante) que son el testimonio del miedo y del terror del que camina y que reflejan el peligro que acecha en los cruces donde se encuentran los malos espíritus. Muchas veces también son testimonio de la presencia del señoría eclesiástico, para señalar los límites de la jurisdicción de los cotos.

 Muralla de mampostería de la casa solariega de los Atocha y, por el naciente, con un elevado muro natural. Frente a esta casa se sitúa el peto de ánimas del Santo Antón, único peto del ayuntamiento de Cambre, y que seguramente en sus inicios fuese un humilladorio.

A partir de esta punto el Camino discurre llano hasta la parroquia de Anceis: sigue siendo asfaltado y linda con un muro de mampostería por ambos lados. Poco después del peto de Santo Antón se encuentra la iglesia de Santiago de Sigrás, en el rueiro conocido con el nombre de O Adro. La Iglesia posee una sola nave y un ábside rectangular. Hasta el año 1865 poseía un ábside semicircular siendo derribado para agrandar el templo, puesto que “era un espacio extremadamente reducido”. Del estilo románico tan solo permanecen los dos muros laterales de la nave, así como los canecillos y la portada del norte con un curiosa arco apuntado que corona la puerta, así como las columnas con capiteles de volutas del arco que da origen a la bóveda de cañón. Este es el arco triunfal que da acceso al presbiterio. La construcción de la iglesia se inicia en la segunda mitad del siglo XII puesto que la estilización de los capiteles con botones y los biseles de los canecillos hacen ver un notable influjo cisterciense. Así, esta iglesia se muestra como un conjunto lleno de unidad funcional y artística que conjuga el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco y el neoclásico. Las pinturas murales de la bóveda de cañón del presbiterio, obra del pintor del siglo XIX Villaamil, fueron fruto de una lamentable restauración, hecho que imposibilita su recuperación. En el baldaquino del altar mayor se encuentra la estatua sedente de Santiago que se adscribe al arte barroco. Muestra un sombrero en el que resalta la venera, símbolo típico del peregrino y en la mano derecha sujeta un bordón con las calabazas que actualmente en paradero desconocido.

  La leyenda y la tradición de Sigrás cuenta que la imagen sedente fue donada por la Mitra Compostelana, hecho muy probable dado la importancia de Sigrás para el Camino de Santiago, como se atestigua por las numerosas donaciones del Cabildo y las también numerosas de los arzobispos a esta parroquia.

Enfrente a la puerta lateral de la iglesia se ubica la casa rectoral que fuera hospital de peregrinos. El Cardenal Jerónimo del Hoyo, en el viaje que hizo en el año 1607 a todas las parroquias de la Diócesis de Santigo, relata que en la iglesia “hay un Hospital sin renta y con dos camas donde se recoge a los pobres peregrinos”.

El Hospital, que hoy está en muy distintas condiciones de las que tuviera, es de planta rectangular con bajo y un piso, y muestra una puerta de arco de medio punto en el bajo. Luego de abandonar la Iglesia de Sigrás, el Camino discurre entre centenarios castaños, lindando por el este con la finca del pazo que perteneció a la familia de los Argudín y por el oeste con los antedichos castaños y con un muro bajo y grueso de mampostería. Todo este tramo del Camino es sin duda uno de los mejor conservados, lo que no impide su progresiva ruina.

Por el camino de la izquierda, de frente a la marcha, se llega al Pazo de Sobrecarreira o Pazo de los Loriga, donde el matemático y militar Durán Loriga paso largas jornadas estivales. En la finca de esta pazo se conservan casi intactas las estructuras defensivas del Castro de Sigrás (no se debe olvidar que los camino muy antiguos y medievales acostumbran discurrir por zonas castreñas), uno de los más grandes de la comarca. Las leyendas sobre este castro hablan de pasadizos secretos que comunicaban el recinto amurallado con la residencia palaciega.

Regresando atrás, a la derecha del Camino se conserva una casa cuya puerta de acceso es de arco de medio punto, coronada por un escudo de curiosa factura y de imposible lectura debido a la erosión de su piedra. Debido a su situación enfrente al Camino y a estar ubicada en el lugar de A Portela (sitio alto donde se solía pagar portazgo) es posible aventurar su condición sitio de pago por las mercancías.

A la izquierda el Camino linda con la hacienda de los dueños del Pazo de los Loriga. En esta zona el Camino es asfaltado y discurre entre arboledas, cada vez más escasas, dejando a la derecha casa de bajo y una planta dispuestas linealmente a lo largo de la ruta de manera que confieren al conjunto una minuciosa armonía.

Uno de los hitos que consideramos más importantes en este tramo del Camino Inglés surge cuando nos encontramos con el topónimo “Carneiro”. La Corredoira do Carneiro y el sitio de O Carneiro se refieren indudablemente a los osarios que la tradición céltica colocaba en los límites de las parroquias en montones mezclados con piedras, hecho que coincide exactamente para este topónimo en la parroquia de Sigrás. El topónimo deriva del término “carn”: el estudio de la costumbre de los guerreros celtas de hacer montones de piedras cuando se conseguía una victoria, al margen de los caminos, está bien documentada ya por Maciñeira y Albalat. Esta costumbre pasó a formar parte de la imaginería de los peregrinos y caminantes en general.

El sitio de A viña y el lugar donde la “carrilana” cambiaba de Caballos, son los precedentes del sitio de Francos. Según Ferreira Priegue, “Camino Francés”, “Camino de los Franceses” o simplemente “Francos”, como es el caso, se refiere al Camino de Santiago, aunque a veces el peregrino venga de Zamora, de Portugal o de la costa. También señala que a partir del siglo XVI el topónimo es empleado con mucha imprecisión para nombrar un camino real.

Desde aquí, todavía en el rueiro de Sobrecarreira, hasta el Marco de A Cabana (típico marco de término que jalona cualquier camino medieval y que en este caso está documentado el el catastro del Marqués de la Ensenada), al este se puede observar la “Casa de doña Ramona” con galerías modernistas y pórtico con columnas de cantería bien trabajadas, coronadas con sencillos capiteles. Al oeste aún se puede observar el antes mencionado marco de A Cabana, que separa las parroquias de Santiago de Sigrás y de San Xoán de Anceis.

En este cruce, el Camino sigue de frente, asfaltado hace poco tiempo, hasta llegar al Puente de la Rocha ya en la parroquia de Anceis; primero se encuentra una vía provisional que une la carretera A Coruña-Santiago con la carretera que va a Cambre. Al cruzarla, se accede a un camino de tierra que sale al puente de A Rocha, por el que se pasa a través del arcén de la izquierda que muestra un pretil protector de aluminio.

A partir de aquí se cogen el camino, bien señalizado, que lleva a Anceis y se debe seguir por esta carretera asfaltada hasta llegar a los pazos do Drozo y de Anceis, a la fuente de Santo Antón y a varias casas blasonadas. Todo este conjunto, junto al núcleo de arquitectura tradicional, aún en buen estado de conservación, conforma un trayecto armoniosos que confiere carácter al Camino.

El pazo do Drozo fue objeto de una extraordinaria restauración arquitectónica y humana hace pocos años. En su origen poseía una torre en uno de sus extremos que desapareció en el año 1730 y en su lugar se construyó un patín, una fuente y una hermosa solana muy al gusto de la arquitectura paciega gallega. La parte principal, que es la más antigua, describe planta rectangular y en la parte trasera se incluye una pequeña capilla. Al perder la torre se le añadieron, en la parte trasera, dos cuerpos rectangulares que constituyen la actual planta en forma de “U”. En esta fachada principal se abren dos puertas con arcos escarzanos y balconadas de hierro forjado. La fábrica es de buena sillería.

Entre construcciones de arquitectura tradicional se erige, majestuosa, la fuente del Santo Antón, hermosa fuente popular que por su factura bien podría figurar entre las de origen culto.

El pazo de Anceis, o Pazo del Conde, linda con el pazo de o Drozo. En su fachaca principal, de cantería, se asienta la impresionante piedra armera con los cuarteles del los Bermúdez de Castro (roeles), Vilardefrancos (brazo empuñando un estandarte) y el castillo envuelto en zarzas de los Riobóo. Data de finales del siglo XVII y probablemente fue construido sobre el antiguo solar de los Peñeyro y Becerra por los Bermúdez de Castro. La planta dibuja forma de “U” y en el ala izquierda se asienta la capilla y detrás el patín que conduce al salón.

El Camino prosigue su lento trayecto por medio de una carretera asfaltada dejando atrás el vetusto crucero de Anceis para introducirse en una “corredoira” que en tramos ofrece buenas sombras de castaños al caminante. Aunque este tramo no coincide exactamente con el Camino Histórico, obviando lugares como la famosa Venda de Altamira nombrada por el padre Sarmiento, si ofrece buenas perspectivas de camino antiguo, que poco a poco se va introduciendo en territorio del Ayuntamiento de Carral hasta llegar al lugar de A Lameira donde el peregrino encontrará un buen lugar para el merecido descanso.